Khalil Gibrán
Este frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo eternamente de vida nueva. Esta pequeña flauta de caña la has llevado por valles y montañas, soplando -a través de ella- melodías siempre nuevas... Tuds dones infinitos vienen a mí solamente en mis pequeñas manos. Pasan los siglos, y tú continúas vertiendo, y todavía hay espacio para llenar.
Rabindranath Tagore
Como dos aves doradas, posadas en el mismo árbol, el ego y el yo -íntimos amigos- viven en el mismo cuerpo. El primero come los frutos dulces y amargos del árbol de la vida, mientras el segundo observa con indiferencia.
Upanishad Mundaka

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